<p dir="ltr">Por: Dr. M.V. Marcelo Ghezzi, Profesor Consultor en Anatom&iacute;a y bienestar animal, FCV UNCPBA. Asesor: MACS. SENASA. Secretario ASARBA. <p dir="ltr">La ganader&iacute;a argentina atraviesa un punto de inflexi&oacute;n. El consumo interno de carne vacuna registra una de las ca&iacute;das m&aacute;s significativas de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, ubic&aacute;ndose actualmente en torno a los 47&ndash;50 kg por habitante por a&ntilde;o. Este nivel, hist&oacute;ricamente bajo para un pa&iacute;s con fuerte identidad carnicera, ha sido superado por el consumo de pollo y acompa&ntilde;ado por el crecimiento sostenido de la carne porcina. Este escenario no responde a una sola causa: refleja cambios en el poder adquisitivo de los hogares, transformaciones en los h&aacute;bitos de consumo y una creciente sensibilidad social respecto del origen y la forma de producci&oacute;n de los alimentos. Frente a este contexto, la cadena de ganados y carnes se ve obligada a redefinir su estrategia, colocando al bienestar animal, la sustentabilidad y la trazabilidad en el centro de la competitividad, la calidad y la fidelizaci&oacute;n del consumidor. <p dir="ltr">Bienestar animal: de la gen&eacute;tica a la eficiencia productiva <p dir="ltr">El bienestar animal dej&oacute; de ser un concepto exclusivamente &eacute;tico para transformarse en una verdadera herramienta de gesti&oacute;n productiva. Desde la formulaci&oacute;n de las &ldquo;cinco libertades&rdquo; del Informe Brambell (1965) hasta la definici&oacute;n actual de la Organizaci&oacute;n Mundial de Sanidad Animal (OMSA, 2019), se entiende al bienestar como el estado f&iacute;sico y mental del animal en relaci&oacute;n con las condiciones en que vive, es manejado y muere.&nbsp;&nbsp; <p dir="ltr">La evidencia productiva y cient&iacute;fica indica que los animales manejados bajo condiciones adecuadas de bienestar presentan mejores indicadores productivos, como mayores tasas reproductivas, mayor ganancia diaria de peso, menor mortandad y calidad de carne superior. <p dir="ltr">En sentido contrario, el estr&eacute;s perjudicial -tanto agudo como cr&oacute;nico- compromete el bienestar animal a lo largo de todas las etapas del sistema productivo. Su impacto resulta particularmente cr&iacute;tico durante la carga, el transporte, la descarga, el per&iacute;odo de descanso y el sacrificio, donde incrementa las p&eacute;rdidas de eficiencia y puede derivar en defectos de calidad, como la carne DFD (dark, firm, dry/oscura, firme y seca), asociada a pH elevado, menor vida &uacute;til y reducci&oacute;n del valor comercial. <p dir="ltr">La implementaci&oacute;n sistem&aacute;tica de buenas pr&aacute;cticas de bienestar animal en el campo, el transporte y los frigor&iacute;ficos no solo mejora la eficiencia global del sistema, sino que habilita el acceso a nichos de mayor valor y fortalece la competitividad internacional. En muchos mercados de alto poder adquisitivo, el bienestar animal ya no es un diferencial, sino un requisito de base. En el mercado interno, representa adem&aacute;s una oportunidad para recuperar confianza y reconectar con consumidores que demandan alimentos seguros, &eacute;ticos y responsables. <p dir="ltr">Sustentabilidad: Producir m&aacute;s y mejor, cuidando el ambiente <p dir="ltr">La sustentabilidad en la ganader&iacute;a moderna implica integrar productividad, rentabilidad, cuidado ambiental y responsabilidad social. No se trata de producir menos, sino de producir mejor, con sistemas m&aacute;s eficientes y resilientes. <p dir="ltr">Pr&aacute;cticas como el arreo calmo, el dise&ntilde;o adecuado de las instalaciones, el manejo racional de los rodeos y la correcta ejecuci&oacute;n del transporte y del sacrificio humanitario, requieren capacitaci&oacute;n t&eacute;cnica espec&iacute;fica y continua. Su aplicaci&oacute;n sistem&aacute;tica permite reducir p&eacute;rdidas productivas, minimizar el estr&eacute;s animal en las distintas etapas del proceso y mejorar de manera directa los resultados econ&oacute;micos y la eficiencia global del sistema. A su vez, la actividad ganadera debe demostrar su desempe&ntilde;o ambiental mediante indicadores claros, especialmente en relaci&oacute;n con las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), como el metano (CH?), el &oacute;xido nitroso (N?O) y el di&oacute;xido de carbono (CO?). <p dir="ltr">En este punto, resulta clave comprender el ciclo biog&eacute;nico del metano, un gas de vida corta, cuyo comportamiento difiere del carbono f&oacute;sil acumulado durante siglos. Argentina aporta una fracci&oacute;n m&iacute;nima de las emisiones hist&oacute;ricas globales y cuenta con una ventaja comparativa significativa: un sistema productivo predominantemente pastoril, donde alrededor del 92% de la energ&iacute;a utilizada proviene de pasturas. <p dir="ltr">Este enfoque permite no solo una menor huella ambiental por kilo de carne producido, sino tambi&eacute;n oportunidades de secuestro de carbono en los suelos, incluso en regiones &aacute;ridas. La adopci&oacute;n de mejoras tecnol&oacute;gicas en gen&eacute;tica, nutrici&oacute;n, manejo del forraje y eficiencia reproductiva, puede reducir las emisiones entre un 20% y un 30% por unidad de producto, al mismo tiempo que incrementa la productividad y la rentabilidad. <p dir="ltr">Trazabilidad: Transparencia que genera valor&nbsp; <p dir="ltr">La trazabilidad se consolida como una herramienta central para profesionalizar la cadena y generar confianza. En este sentido, la Resoluci&oacute;n SENASA 530/2025 establece la obligatoriedad de la identificaci&oacute;n electr&oacute;nica individual para bovinos, bubalinos y equinos a partir de 2026, marcando un avance significativo hacia la digitalizaci&oacute;n del sistema productivo. <p dir="ltr">La identificaci&oacute;n individual recae en el productor de terneros, quien debe colocar la caravana electr&oacute;nica con un costo unitario estimado de entre USD 1,3 &plusmn; $1.875 y 1,5 &plusmn; 2.163 por animal. El criador no requiere bast&oacute;n lector para la operatoria habitual de identificaci&oacute;n, venta o traslado, ya que continuar&aacute; utilizando la lectura visual para la emisi&oacute;n del DTe y el TRI; el uso de lectores queda circunscripto a ferias, remates y frigor&iacute;ficos. En este contexto, la trazabilidad representa un costo &uacute;nico y reducido -equivalente a pocos cientos de gramos de ternero de invernada- o, si se aprovecha la informaci&oacute;n generada, una inversi&oacute;n en gesti&oacute;n que contribuye a mejorar la productividad y la eficiencia del sistema. <p dir="ltr"> <p dir="ltr">&nbsp;Colocaci&oacute;n correcta del dispositivo de identificaci&oacute;n en la oreja derecha del bovino, asegurando lectura confiable sin comprometer el bienestar animal. En los mercados de mayor valor agregado, la trazabilidad es una condici&oacute;n de acceso y fidelizaci&oacute;n. Los consumidores demandan saber de d&oacute;nde proviene la carne, bajo qu&eacute; condiciones se produjo y cu&aacute;l fue su impacto ambiental. En este contexto, la transparencia se transforma en un diferencial estrat&eacute;gico capaz de reforzar la posici&oacute;n de la carne argentina en el mundo y en el mercado interno. <p dir="ltr">Fidelizaci&oacute;n del consumidor: Recuperar confianza <p dir="ltr">La ca&iacute;da del consumo interno no responde &uacute;nicamente al precio. La percepci&oacute;n sobre la producci&oacute;n de carne, su impacto ambiental y el trato a los animales influye cada vez m&aacute;s en las decisiones de compra. Fidelizar al consumidor implica reconstruir la confianza mediante informaci&oacute;n clara, trazabilidad, bienestar animal y una narrativa honesta. <p dir="ltr">Para la cadena productiva -productores, transportistas, frigor&iacute;ficos y puntos de venta- esto se traduce en demostrar buenas pr&aacute;cticas, garantizar movimientos seguros, procesos higi&eacute;nicos y faena humanitaria. Para el consumidor, representa la posibilidad de elegir un producto confiable y accesible, con informaci&oacute;n clara sobre calidad, salud y origen, un aspecto en el que la carne vacuna a&uacute;n tiene margen para avanzar frente a las cadenas porcina y aviar. <p dir="ltr">Calidad de la carne argentina: Un diferencial que debe comunicarse <p dir="ltr">El bienestar animal se basa en aplicar pr&aacute;cticas de manejo adecuado que minimizan el dolor, el miedo y el estr&eacute;s a lo largo de toda la vida productiva. En contraste, el maltrato y las pr&aacute;cticas inadecuadas generan estr&eacute;s agudo y cr&oacute;nico que afectan al animal vivo y se manifiestan luego del sacrificio en la calidad de la carne. El estr&eacute;s previo al sacrificio altera el metabolismo muscular, elevando el pH y dando origen a carnes oscuras y de menor vida &uacute;til, con impacto negativo sobre su aceptaci&oacute;n comercial. <p dir="ltr">Carne normal o RFN (Roja, Firme y No exudativa) versus carne DFD: el estr&eacute;s previo al sacrificio eleva el pH, oscurece el color y reduce la vida &uacute;til del producto. &nbsp; <p dir="ltr">La carne vacuna argentina posee atributos diferenciales reconocidos a nivel internacional, como sabor intenso y terneza natural, sustentados en sistemas productivos mayoritariamente basados en pasturas, con terminaci&oacute;n a corral seg&uacute;n las necesidades del mercado. <p dir="ltr">Sin embargo, estos atributos deben reforzarse y comunicarse de manera efectiva, especialmente frente a prote&iacute;nas m&aacute;s econ&oacute;micas y con fuerte presencia en el consumo cotidiano. <p dir="ltr">Integrar bienestar animal, sustentabilidad y trazabilidad no solo mejora la calidad objetiva del producto, sino que fortalece la reputaci&oacute;n del sector y construye lealtad en el mercado interno, adem&aacute;s de facilitar el acceso a nichos Premium. <p dir="ltr">Licencia social para operar: El nuevo contrato con la sociedad <p dir="ltr">La Licencia Social para Operar (LSO) representa el consenso social que legitima la actividad productiva. No es un permiso legal, sino un capital intangible basado en confianza p&uacute;blica, bienestar animal, impacto ambiental, inocuidad alimentaria y transparencia. <p dir="ltr">Para la cadena de ganados y carnes, sostener la LSO implica demostrar pr&aacute;cticas responsables y verificables. Para los consumidores locales, significa confianza en lo que consumen; para los mercados internacionales, es un requisito indispensable de acceso. <p dir="ltr">Fortalecer la LSO requiere transparencia plena, bienestar animal como est&aacute;ndar, sustentabilidad medible, responsabilidad compartida, comunicaci&oacute;n honesta, innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y una relaci&oacute;n activa con la comunidad. <p dir="ltr">Conclusiones <p dir="ltr">La cadena de ganados y carnes debe asumir que el bienestar animal, la sustentabilidad y la trazabilidad no constituyen costos adicionales, sino inversiones estrat&eacute;gicas que requieren capacitaci&oacute;n continua, formaci&oacute;n de recursos humanos y mayor especializaci&oacute;n t&eacute;cnica en todos los eslabones. Su correcta implementaci&oacute;n mejora la eficiencia operativa, fortalece la competitividad y aporta mayor resiliencia al sistema productivo. <p dir="ltr">En un contexto de menor consumo interno y creciente sensibilidad de los mercados, anticiparse a estas demandas mediante conocimiento, profesionalizaci&oacute;n y adopci&oacute;n de buenas pr&aacute;cticas resulta clave para fortalecer la confianza del consumidor y asegurar la sustentabilidad futura de la actividad. <p dir="ltr">La Licencia Social para Operar se construye y renueva a partir de hechos verificables. Cuando los distintos actores de la cadena trabajan bajo est&aacute;ndares claros, respaldados por capacitaci&oacute;n t&eacute;cnica y procesos auditables, la carne vacuna argentina consolida su reputaci&oacute;n, fideliza consumidores y accede con solidez a los mercados m&aacute;s exigentes a nivel internacional.