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La tecnología de corte eleva los estándares de eficiencia y seguridad en la industria cárnica

Los frigoríficos invierten en innovación y precisión para aumentar el rendimiento y cumplir con las exigencias sanitarias y productivas.

  • 19/05/2026 • 11:59
Fotos: Starret

Por: Aurélio Soares, gerente de Productos y Asistencia Técnica de Starrett.


En la industria del procesamiento de alimentos, el corte es una de las etapas más sensibles y determinantes de la cadena productiva. En frigoríficos y grandes procesadores de carne, define no solo el ritmo de producción, sino también la seguridad alimentaria y el aprovechamiento económico de cada pieza.

Según la Asociación de Productores Exportadores Argentinos (APEA), el volumen de carne exportado durante los ocho primeros meses de 2025 acumula un total de 448.593 toneladas (peso producto), cerca de US$2.345 millones. Esta performance resulta 10,4% inferior en volumen y 22,3% superior en valor respecto del mismo período de 2024.

En los últimos 12 meses (setiembre de 2024 a agosto de 2025), los despachos de carne bovina fresca y congelada totalizaron 717.700 toneladas (peso producto), por US$3.456 millones. En este contexto, la calidad y la estabilidad de las herramientas de corte son esenciales para garantizar eficiencia y cumplimiento normativo en un sector que opera de manera continua.

La industria de procesamiento de alimentos trabaja en línea continua, sin interrupciones. A diferencia de la industria automotriz, donde las piezas se ensamblan sucesivamente, aquí el proceso es de despiece. Sin embargo, la lógica de producción en serie se mantiene: cualquier falla en una herramienta detiene toda la línea.

La demanda de velocidad y durabilidad en las láminas utilizadas para el despiece de carcasas representa un desafío constante. Cada minuto de parada implica pérdida de productividad, y la precisión del corte está directamente relacionada con el rendimiento final.

Cuando el corte es impreciso, se genera desperdicio de material. Mantener tolerancias estrictas de espesor y alineación es fundamental para minimizar pérdidas y asegurar el máximo aprovechamiento de la materia prima.

Inversión en tecnología y nuevas máquinas de corte

Si bien el proceso de corte conserva características tradicionales, el sector ha incorporado avances tecnológicos significativos. Starrett ejemplifica esta evolución con una inversión de €1 millón en la adquisición de maquinaria de última generación para la producción de láminas y cuchillas industriales. Esta inversión incluye también una línea de sierras de cinta diseñada para operaciones de alta productividad y precisión, orientada especialmente a entornos industriales con exigencias de desempeño continuo y control dimensional riguroso.

Estas máquinas operan a una velocidad promedio de 1.500 metros por minuto, más de tres veces superior a la de los equipos convencionales, permitiendo cortes rápidos, limpios y estandarizados, un factor clave para cumplir con los requisitos de exportación y las normas internacionales de calidad.

Como parte de su proceso de modernización y expansión de la capacidad productiva, Starrett incorporó a su portafolio la nueva línea de láminas industriales Skinner y Slicer. Desarrolladas para operaciones de corte y limpieza de piezas cárnicas, estas láminas están diseñadas para la remoción eficiente de grasas y membranas, garantizando el máximo aprovechamiento de la materia prima y cumpliendo con los estándares exigidos por la industria frigorífica.

La modernización del parque industrial ha sido decisiva para aumentar el rendimiento y la consistencia de los cortes. Para ello fue estratégico monitorear tendencias internacionales y aplicar esos aprendizajes que permitan elevar el estándar de la producción local.

Conformidad sanitaria, clave para garantizar alimentos seguros

Además del desempeño técnico, la conformidad sanitaria es otro pilar del proceso. Las láminas utilizadas en frigoríficos deben cumplir protocolos estrictos de seguridad alimentaria, incluyendo embalajes especiales e insumos certificados, alineados con las normas de higiene y trazabilidad.

Todo el proceso, desde la fabricación hasta el embalaje, contempla las exigencias de higiene y rastreabilidad. La herramienta es un eslabón directo entre la eficiencia productiva y la seguridad del alimento.

Conclusión

La industria cárnica mueve miles de millones y enfrenta el desafío constante de equilibrar productividad, sostenibilidad y estándares sanitarios cada vez más exigentes. Según la ABIEC, las exportaciones brasileñas de carne bovina alcanzaron los US$10,3 mil millones en 2024, reforzando el papel estratégico de la eficiencia industrial para mantener la competitividad global.

En el centro de este proceso, el corte se consolida como símbolo de la precisión necesaria para integrar seguridad alimentaria, desempeño técnico y calidad final del producto. Si bien la tecnología aplicada al corte puede parecer un detalle, es lo que garantiza que toda la cadena funcione de forma eficiente, segura y rentable.

 

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