Por: Paola Papaleo, Editora General de Contenidos revista AmeriCarne Digital Hace 66 años, Roque Damiani y Roque Rafael D’Alleva, tío y sobrino comenzaron un sueño que persiste hasta hoy y, con la tercera generación en macha continuará en el tiempo. Se trata de Metalúrgica Damiani & D’Alleva, una empresa que fue tomando forma en un pequeño garaje de la ciudad de Roldán, a 20 kilómetros de Rosario en la provincia de Santa Fe. Actualmente la planta fabril, que cuenta con unos 3 mil metros cuadrados, es dirigida por Cristian y Jorge D’Alleva y por Raúl Damiani que, con sus 78 años, sigue también al frente de la empresa. Además, la tercera generación ya está ocupando sus lugares. En diálogo con Jorge D’Alleva, socio gerente de Damiani & D’Alleva, conocemos la historia y el desarrollo de esta metalúrgica nacional.  AmeriCarne (AC): ¿Cuál es el legado que les dejaron los fundadores y cómo lo transmiten a la tercera generación? Jorge D’Alleva (J.D): Es un trabajo especial, si bien en la metalúrgica fabricamos equipos, nosotros decimos que además de equipos tenemos que fabricar soluciones. Se trabaja a medida de cada cliente, de su necesidad y del establecimiento. Como me decía mi padre, “la experiencia no se transmite, se adquiere” y es lo que uno trata que estén haciendo los que vienen atrás.  Si tengo que hablar de un legado creo que fue el sacrificio, el poner todo de parte de ellos. Siempre primero la empresa. Eso es lo que nos inculcaron y uno trata de hacer lo mismo con los que vienen. No hay magia, todo es en base al sacrificio personal y a prepararse, invertir y hacer cosas nuevas, dar soluciones y respuestas. Además del conocimiento y que nos dejaron una empresa funcionando. Sesenta y seis años en Argentina deben ser como 100 años en Alemania, esas cosas creo que no ocurren por casualidad. Por algo todavía el cliente nos sigue eligiendo. AC: ¿Cómo se hace para mantener ese sueño de quienes fundaron la empresa y adaptarlo a los tiempos actuales? J.D: Desde hace 42 años a hoy, que es lo que llevo dentro de la empresa, si analizo qué había y qué hay, es totalmente distinto. Esa es la adaptación de la que uno tiene que aprender para no quedarse en el tiempo.  La base que plantaron mi padre y su tío es ese sueño que concretaron y después uno va aggionándose a los tiempos y cumpliendo los sueños propios. Ingresamos a una empresa que hoy es totalmente distinta, pero, a la vez, en sus bases es la misma empresa. AC: ¿Cuáles son esos cambios que hacen al desarrollo y presente de la empresa? J.D: Uno de los cambios es la incorporación de tecnología. Cuando empezaron lo hicieron en el garaje de una cochera con un martillo y una fragua. Fueron agrandando el lugar, incorporando maquinaria, gente especializada en cada cargo.  AC ¿Qué soluciones ofrecen y qué equipos desarrollan para la industria cárnica? J.D: Estamos capacitados para hacer desde un proyecto nuevo en una planta, una modificación o mejora, hasta trabajar con proyectos de terceros incorporando nuestros equipos.  Desarrollamos equipos de faena para vacuno y cerdo, y maquinaria para fábrica de embutidos como picadoras o mezcladoras. Esta diversidad de equipamientos es la que en un país como el nuestro nos ha permitido subsistir. AC: ¿En dónde ponen el foco al desarrollar los equipos y cuál es la demanda de los clientes? J.D: Hay mucho sanitario y luego de eso viene la eficiencia. Se trata de automatizar todo lo que se pueda, de eficientizar la producción para bajar costos.  AC: ¿Cómo trabaja el departamento técnico? J.D: Tenemos un departamento técnico dividido en dos: desarrollo de plantas para los proyectos, y el desarrollo de nuestros equipos. Un arquitecto, hijo de Raúl Damiani, trabaja en el desarrollo de las soluciones para las modificaciones de las plantas o de plantas nuevas. Y en el sector de desarrollo de equipos no solo se piensa en uno nuevo sino también en mejorar los equipos con nuevas o más tecnologías. Eso es posible gracias a nuestros técnicos, pero también a escuchar al cliente.  AC: Son reconocidos a nivel local ¿también exportan?  J.D: Somos exportadores desde hace muchos años, pero tiene varios vaivenes. La situación del país es la que nos marca si podemos o no exportar. Nuestros equipos están muy bien considerados en toda Latinoamérica, también hemos hecho plantas completas. Hoy nuestra producción se basa mayormente en el mercado nacional. En otra época hemos llegado a exportar el 70% de lo que producíamos. A pesar de la situación que atraviesa el país, estamos con mucho trabajo a nivel local realizando la modificación de dos plantas de vacunos para agrandar su producción de faena y mejorar su eficiencia. También estamos realizando una planta nueva de cerdos. AC: ¿Tienen algún proyecto de ampliación de la empresa? J.D: Siempre está la posibilidad de hacer algo en el parque industrial de la ciudad, pero son inversiones muy importantes que los vaivenes económicos del país hacen que este tipo de decisiones se posterguen. Pero no pierdo la esperanza de que las cosas sean un poco más previsibles y se pueda concretar. En mi oficina tengo las cajas que dicen “nueva planta”, con los planos y presupuestos. AC: Siempre tienen una mirada hacia adelante… J.D: Es parte de la esencia de un empresario Pyme tener siempre algo un poco mejor, reinvertir lo que se gana con el esfuerzo. Además de trabajar mejor y mejorar la eficiencia, hacer algo nuevo también es una forma de devolver al mercado, que nos tienen en cuenta durante tantos años, lo que nos dio. Cuando un cliente ve las inversiones que uno hace, el proveedor toma una importancia distinta para ese cliente. Es parte de lo que uno anhela. AC: ¿La adaptación debe ser cada vez más rápida? J.D: Hoy los tiempos son más cortos, en seis meses un nuevo desarrollo ya está dentro de una planta. Además, está la competencia de afuera, no te podés quedar. Es importante la incorporación de la tercera generación que nos permite estar hablando del sueño, de la planta nueva. Si uno no tiene a la otra generación atrás, empieza a levantar el pie del acelerador.  AC: ¿Qué consejos das a las nuevas generaciones? J.D: Un consejo para los que vienen atrás es que esto es difícil, acostúmbrense. Llevo una vida trabajando y las cosas cambian constantemente. Pero no aflojen, sacrifíquense porque si es lo que uno eligió, vale la pena. Cuando uno mira para atrás y ve lo que hizo, es un orgullo. Y cuando se tiene la posibilidad de tener trabajando a los hijos en lo que uno hizo, que a su vez viene de tu viejo, es un orgullo doble que se te infla el pecho