<p dir="ltr">Por: Mat&iacute;as Rodr&iacute;guez Calicchia, Analista Comercial en Ehrlich &nbsp; <p dir="ltr">Cuando se habla de envasado al vac&iacute;o, la imagen m&aacute;s habitual que surge es la de productos contenidos en bolsas, ya sean lisas, gofradas o, en algunos casos, frascos. Si bien esta tecnolog&iacute;a ha demostrado ser altamente eficaz para extender la vida &uacute;til de los alimentos, en especial de las carnes frescas, no siempre logra una presentaci&oacute;n visual &oacute;ptima. <p dir="ltr">En funci&oacute;n de la geometr&iacute;a del corte, del espesor de la bolsa o del tipo de sellado, es frecuente observar sobrantes de material, arrugas, pliegues y jugos retenidos, factores que, sumados al cambio natural de color de la carne en ausencia de ox&iacute;geno, pueden afectar negativamente la percepci&oacute;n del producto en g&oacute;ndola. Dado que la decisi&oacute;n de compra del consumidor est&aacute; fuertemente influenciada por la apariencia visual, la industria c&aacute;rnica ha desarrollado y adoptado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os tecnolog&iacute;as de envasado orientadas a mejorar la est&eacute;tica sin comprometer la conservaci&oacute;n. <p dir="ltr"> <p dir="ltr">El cambio de color de la carne envasada al vac&iacute;o es un fen&oacute;meno estrictamente bioqu&iacute;mico. En condiciones normales, la carne expuesta al aire presenta un color rojo brillante debido a la presencia de oximioglobina. Al eliminar el ox&iacute;geno durante el envasado al vac&iacute;o, esta se transforma en desoximioglobina, responsable de un tono m&aacute;s oscuro o viol&aacute;ceo. Contrariamente a la creencia popular, este cambio no implica deterioro, contaminaci&oacute;n ni p&eacute;rdida de calidad, sino que es una consecuencia directa de la ausencia de ox&iacute;geno, condici&oacute;n que resulta favorable para la conservaci&oacute;n. <p dir="ltr">Sin embargo, dado que el consumidor asocia visualmente el color rojo intenso con frescura y calidad, en determinados segmentos del mercado se ha recurrido al uso de atm&oacute;sfera modificada (MAP) para preservar dicho color. En carnes rojas frescas, las formulaciones m&aacute;s utilizadas incluyen altas concentraciones de ox&iacute;geno (alrededor del 70%) para mantener la oximioglobina, combinadas con di&oacute;xido de carbono (aproximadamente 30%) por su efecto inhibidor sobre el desarrollo microbiano. En algunos esquemas, el nitr&oacute;geno se emplea como gas inerte para completar la atm&oacute;sfera hasta el 100%. <p dir="ltr">No obstante, la presencia de ox&iacute;geno, aun cuando mejora la apariencia visual inicial, favorece la oxidaci&oacute;n lip&iacute;dica y proteica, as&iacute; como el desarrollo de bacterias aer&oacute;bicas, lo que limita la vida &uacute;til real del producto. En este sentido, las atm&oacute;sferas ricas en ox&iacute;geno priorizan la est&eacute;tica por sobre la durabilidad, lo que las hace adecuadas principalmente para canales de alta rotaci&oacute;n. <p dir="ltr">Otra tecnolog&iacute;a ampliamente difundida en la industria es la termocontracci&oacute;n de bolsas de vac&iacute;o. Este m&eacute;todo consiste en envasar la carne en bolsas termocontra&iacute;bles y someter el envase a una inmersi&oacute;n muy breve en agua caliente, generalmente entre 80 y 95&deg;C. El efecto t&eacute;rmico provoca la contracci&oacute;n controlada del material, logrando un envase perfectamente adherido al producto, sin pliegues ni aire residual. <p dir="ltr"> <p dir="ltr">Adem&aacute;s de mejorar notablemente la presentaci&oacute;n, la termocontracci&oacute;n aporta beneficios concretos en t&eacute;rminos de conservaci&oacute;n: reduce el ox&iacute;geno residual, disminuye el exudado visible, limita la oxidaci&oacute;n de grasas y pigmentos y mejora la estabilidad microbiol&oacute;gica. Como resultado, se obtiene un producto visualmente m&aacute;s limpio y compacto, con mayor vida &uacute;til y menor p&eacute;rdida de peso, caracter&iacute;sticas especialmente valoradas en cortes c&aacute;rnicos de mayor valor comercial. <p dir="ltr">En el segmento de productos Premium, el skin pack se ha consolidado como una de las soluciones m&aacute;s avanzadas. Esta t&eacute;cnica consiste en sellar el producto sobre una bandeja r&iacute;gida mediante un film superior altamente termoformable que se adapta completamente a la forma de la carne, actuando como una &ldquo;segunda piel&rdquo;. A diferencia del MAP tradicional, el skin pack elimina pr&aacute;cticamente el espacio de cabeza y, con ello, la presencia de ox&iacute;geno. <p dir="ltr">Desde el punto de vista visual, el impacto en g&oacute;ndola es notable: el producto queda inmovilizado, sin desplazamientos ni acumulaci&oacute;n de jugos, permitiendo exhibir cortes irregulares, porciones individuales o elaborados frescos con una imagen ordenada y de alto valor percibido. En t&eacute;rminos de conservaci&oacute;n, el skin pack ofrece una vida &uacute;til comparable o superior al vac&iacute;o convencional, con la ventaja adicional de una presentaci&oacute;n diferencial y una mejor eficiencia log&iacute;stica. <p dir="ltr">En conclusi&oacute;n, el desaf&iacute;o de conservar manteniendo la est&eacute;tica del producto ha impulsado a la industria c&aacute;rnica a adoptar soluciones de envasado cada vez m&aacute;s sofisticadas. Tecnolog&iacute;as como la atm&oacute;sfera modificada, la termocontracci&oacute;n y el skin pack no compiten entre s&iacute;, sino que se complementan, permitiendo seleccionar la alternativa m&aacute;s adecuada seg&uacute;n el tipo de carne, el canal de comercializaci&oacute;n y las expectativas del consumidor. La clave ya no reside &uacute;nicamente en extender la vida &uacute;til, sino en hacerlo sin resignar calidad visual, seguridad alimentaria ni valor comercial. <p dir="ltr">M&aacute;s informaci&oacute;n: https://ehrlich.com.ar/