<p dir="ltr">Por: Ing. Prof. Mg. Carlos Rodriguez, Gerente de I+D en BEDSON S.A. La conversi&oacute;n alimenticia es uno de los principales indicadores de eficiencia en producci&oacute;n intensiva, incluyendo a los rumiantes, puesto que expresa cu&aacute;ntos kg de alimento son necesarios para producir 1 kg de carne. Mejorar este par&aacute;metro no depende solo de aumentar la carga energ&eacute;tica del alimento, sino de optimizar la capacidad del animal por aprovechar esa fuente de energ&iacute;a.&nbsp; <p dir="ltr">Aqu&iacute; es donde juegan su papel tres factores fundamentales: salud ruminal, intestinal y hep&aacute;tica, y transversalmente a todas ellas, el control del estr&eacute;s oxidativo resulta igualmente importante. <p dir="ltr">El rumen es el primer gran determinante de la conversi&oacute;n alimenticia. En este ecosistema microbiano, se producen &aacute;cidos grasos vol&aacute;tiles, que luego son precursores de glucosa. Y la acidosis subcl&iacute;nica, efecto que se da por la sobreproducci&oacute;n de esos &aacute;cidos, resulta en una primera limitante para la transformaci&oacute;n qu&iacute;mica de la fibra en un material digerible. Adem&aacute;s, el efecto de sobreproducci&oacute;n &aacute;cida produce da&ntilde;os en la pared ruminal con las consecuentes p&eacute;rdidas energ&eacute;ticas. Como este es un efecto mediado por una microbiota bastante heterog&eacute;nea, es posible inducirlo para lograr experimentalmente los mejores resultados, favoreciendo, por ejemplo, la proliferaci&oacute;n de poblaciones microbianas menos da&ntilde;inas, o modulando la calidad de la fuente energ&eacute;tica. <p dir="ltr">Luego, el intestino tambi&eacute;n cumple un rol preponderante. Tal como ocurre con los monog&aacute;stricos, mejorar el balance microbiano en su interior, como tambi&eacute;n la histolog&iacute;a intestinal resulta fundamental. Es en el intestino donde, mayoritariamente, se absorben los nutrientes, y adem&aacute;s es un &oacute;rgano productor de defensas, a la vez de ser susceptible a enfermedades que condicionan severamente la ganancia productiva. <p dir="ltr"> <p dir="ltr">Para garantizar la salud intestinal, una de las posibles estrategias podr&iacute;a basarse en fortalecer la microbiota ben&eacute;fica desde el inicio de la crianza, aprovechando la ventana inicial del rumiante en su faz monog&aacute;strica (primeros 150 d&iacute;as), introduciendo a la dieta prebi&oacute;ticos como la inulina, ya que, en etapas posteriores con el rumen establecido, la posibilidad de llegada de estas sustancias a la luz intestinal podr&iacute;a ser pr&aacute;cticamente nula. La inulina ha demostrado ser una sustancia muy eficaz en su propiedad de promover la microbiota ben&eacute;fica intestinal en varias especies animales, ya que puede ser aprovechada por lactobacilos y bifidobacterias, pero no por enterobacterias, grupo en el cual normalmente encontramos a los pat&oacute;genos intestinales. <p dir="ltr">Adem&aacute;s, es crucial limitar la aparici&oacute;n de procesos inflamatorios intestinales, puesto que aumentos en la permeabilidad o disbiosis generan una respuesta inmune que consume energ&iacute;a y, por ende, desv&iacute;a el uso de la energ&iacute;a consumida a hacerle frente a la agresi&oacute;n generada por los desbalances intestinales. Todo aquello puede prevenirse o disminuirse fortaleciendo la microbiota intestinal. <p dir="ltr">Por su parte, el h&iacute;gado act&uacute;a como principal &oacute;rgano metab&oacute;lico y destino de los nutrientes absorbidos. En rumiantes en crianza intensiva, la carga metab&oacute;lica que soporta el h&iacute;gado es elevada, ya que interviene en la gluconeog&eacute;nesis, metabolismo lip&iacute;dico, y en la detoxificaci&oacute;n y el reciclado de compuestos nitrogenados. Claramente, un h&iacute;gado comprometido limita la eficiencia de la utilizaci&oacute;n energ&eacute;tica, con la consecuente acumulaci&oacute;n de grasa hep&aacute;tica y la disminuci&oacute;n de la respuesta metab&oacute;lica. Para la mejora en la salud hep&aacute;tica, ciertas sustancias conocidas ya por su uso en crianza animal intensiva de monog&aacute;stricos se est&aacute;n investigando en su potencial para el uso en rumiantes, y es un campo de investigaci&oacute;n y desarrollo enorme. <p dir="ltr">El estr&eacute;s oxidativo, un factor que ha cobrado relevancia en el conocimiento de los investigadores, condiciona los tres &oacute;rganos mencionados, ya que los radicales libres que genera, alteran la integridad celular a todo nivel, y frente a estos da&ntilde;os, parte de la energ&iacute;a ingerida por el animal se destina a repararlos. Mantener a raya el estr&eacute;s oxidativo es sin&oacute;nimo de buena salud, y buena salud est&aacute; relacionado directamente a la mejora en la conversi&oacute;n alimenticia. Varias sustancias, como extractos vegetales ricos en polifenoles, vitaminas, y carotenoides, contribuyen a esta manutenci&oacute;n bioqu&iacute;mica. La efectividad del impacto sobre el estr&eacute;s oxidativo de cada uno de ellos debe ser investigada de manera particular.&nbsp; <p dir="ltr">Hay suplementos espec&iacute;ficos, como un soporte hep&aacute;tico a base de extracto de alcachofa o refuerzos para la inmunidad de los terneros reci&eacute;n nacidos. El objetivo es actuar en momentos cr&iacute;ticos para que el animal procese mejor el alimento y resista el estr&eacute;s. Son formulaciones con inmunoglobulinas espec&iacute;ficas, Omega-3, prebi&oacute;ticos y complejos antioxidantes de alta biodisponibilidad, dise&ntilde;adas para potenciar el vigor, estimular el apetito y fortalecer las defensas del ternero en su etapa m&aacute;s cr&iacute;tica. <p dir="ltr">Posteriormente, aditivos formulados con extracto de hojas de alcachofa (Cynara scolymus) y cloruro de colina protegida, se presentan como herramientas que favorecen el metabolismo lip&iacute;dico y aportan propiedades antioxidantes, contribuyendo al equilibrio fisiol&oacute;gico y metab&oacute;lico de los animales y a un mejor desempe&ntilde;o productivo. <p dir="ltr">En conclusi&oacute;n, mejorar la conversi&oacute;n alimenticia en rumiantes requiere de un abordaje integral, complementando la funci&oacute;n ruminal, intestinal y hep&aacute;tica. No es el resultado del uso de un solo nutriente o aditivo, sino de un manejo coordinado donde intervienen m&uacute;ltiples variables que deben ser contempladas. <p dir="ltr">Optimizar cada uno de estos eslabones permite que el alimento consumido se traduzca m&aacute;s eficientemente en producci&oacute;n de carne, mejorando la rentabilidad y sustentabilidad de los sistemas ganaderos.&nbsp; &nbsp;